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martes, 25 de octubre de 2016

Tiempo

Sentir la brisa del mar sobre la piel, el olor a café recién hecho desde las terrazas de la calle, el sonido de la gente murmurando, paseando sin conocer tu existencia. Descubrir que las hojas de los árboles ya han teñido su color, que el verde ha pasado al amarillo y del amarillo al marrón. Ver que ya se empiezan a caer; que el alba trae consigo el frío, aunque aún se conserve el calor en la parte media del día. Oír el bullicio de un recreo abarrotado de niños, aquel bebé que llora y aquella señora que le cuenta a su marido qué le ha pasado a su vecino. Caminar las mismas calles de siempre, y sin embargo, sentirte diferente. Nadie se da cuenta de ese cambio que se ha producido en estas semanas. Este es tu último día aquí.
Te escondes entre la gente, y lloras por dentro, y por primera vez, también por fuera. Lloras de emoción, de nervios, de felicidad, de miedo. Lloras de melancolía y de ilusión. Lloras porque eres valiente, y te das cuenta de que, a pesar de lo que siempre has pensado, llorar no es ser cobarde. Llorar es aceptar que algo ha tocado tu corazón, llorar es abrirte al mundo de la forma más natural y sencilla.
Desde hace días, todo ha cobrado un sentido nuevo. La última cena con…, la última noche al lado de…, el último café en… y yo, que soy una persona que siempre ha dado especial importancia a esas cosas, en cada "último" llora y siente nostalgia. Nostalgia por todo el tiempo que ya ha pasado, nostalgia por aquellos tiempos en los que la vida se basaba simplemente en crear sueños y te decían que los siguieses. Nostalgia porque entonces no pensabas que tus sueños significasen renunciar a otras cosas tan importantes como los mismos sueños. Nostalgia porque a veces, echo de menos ser pequeña y volver a sentirme protegida, sin tener que combatir el mundo cada día.
Hoy es mi último día en casa. No sé cuándo voy a volver, no sé quién seré cuando regrese. No sé si me irá bien, si encontraré un lugar en el que me sienta a gusto, no sé si lograré mis sueños ni si sufriré mucho. Solo sé, que ahora mismo solo brotan en mi mente todos esos años entre estas paredes. Los domingos de juegos en familia, los viernes con Inma, las películas del videoclub. Las nocheviejas todos juntos, y los karaokes de Nochebuena. Todos los cuidados, mimos, abrazos, besos, risas, enfados e incluso lágrimas que guarda cada rincón de la casa. Aquí fue donde cogí un boli por primera vez para escribir y desinhibirme, aquí fui inmensamente feliz cada día, aquí me dejaron ser simplemente yo, me enseñaron a seguir los sueños y me dieron alas para volar a conseguirlos.
Miro las estanterías de mi habitación que guardan todos mis éxitos y pienso si este viaje también lo será. Miro los trofeos que con tanto esfuerzo fui consiguiendo y sé que se los debo a ellos, a mi familia y amigos que me han animado y apoyado en cada paso.
 Escucho a los vecinos riñendo por última vez, la comida en la pota, los niños gritando en el salón. Qué jóvenes para entender qué irónica es la vida. Tantos años diciendo que quiero irme, y ahora, que ya me voy no dejo de preguntarme si esto es realmente lo que quiero.
Esta es la última vez que me siento aquí por el momento y no dejo de pensar en el tiempo. Mi gran enemigo. Mi mayor miedo. A veces mi aliado. Mi maestro. Para los que me conocen, mi gran calvario. Un problema. Tiempo. Lo que hoy nos separa. Lo que mañana nos unirá de nuevo.

Tiempo.

Siempre el mismo, y nunca igual. 


miércoles, 7 de septiembre de 2016

Lección para antes de comer

No me gusta que creas que soy boba, pero cuando lo dices, me haces más lista. No me gusta que me digas que nunca tengo opinión sobre nada, pero cuando lo haces, me haces más juiciosa. No me gusta que te jactes de que no tengo temas de conversación, pero cuando lo expresas, me enseñas a escoger a quién le dedicaré mis palabras.
No creas que es cierto todo lo que dicen, porque hasta yo que soy tan boba como dices sé que no siempre la gente dice la verdad. Tal vez no sea quien debería ser, quien podría haber sido, o cómo te gustaría que fuera… pero soy quien soy, sin más, sin menos. Tal vez no conozco demasiado sobre el sistema capitalista, crea en utopías políticas, no sepa hacer la o con un canuto o no tenga la habilidad innata para hacer una disertación de cualquier tema que surja en una conversación. No me juzgues si mi nivel intelectual no llega al sobresaliente, si me empeño demasiado en algo, si no lo consigo, si divago o si digo, simplemente que no sé. Pero en todos estos años he aprendido una o dos cosas sobre la vida que no hay que luchar contra ella sino con ella, que es mejor medirse con un rasero propio que con el de otros, que no hay que esperar las cosas sino salir a por ellas, que no hay que juzgar a nadie sino conocerlos. Puede que en otro momento me enfadase por no ser mejor, pero hoy he aprendido a quererme tal y como soy. Y eso, digan lo que digan los libros de texto, los periódicos o las enciclopedias es el mayor conocimiento que existe, saber quién es uno mismo y saber quererse en cada momento.

No me gusta que se hayan burlado de mí, que me hayan tachado de estúpida, no me gusta que me hayan juzgado o pisoteado, pero gracias a todos ellos, me he conocido mejor, me he valorado más, y al final he aprendido, quién de verdad soy. 

Una lección que durará toda la vida.




martes, 6 de septiembre de 2016

Mi primer amor

Te había visto antes de conocerte, en mis sueños te había escuchado sin haberte oído hablar, te había encontrado ya antes de buscarte, y te quise antes de saber quién eras, y cuando al fin lo supe, te amé sin condiciones. Pero tú nunca me viste así, y si lo hiciste, nunca me lo hiciste saber. Habría muerto por ti cien veces, sin ni siquiera haber compartido un solo día de mi vida junto a ti, te habría cogido la Luna, sin haber viajado nunca contigo, pero lo haría. Lo haría entonces y lo haría ahora, porque no nos engañemos, aunque nunca me hayas amado, sabes de sobra lo que es el amor. Yo por ti y tú por otra. Pero ambos entendemos este idioma en el que hablamos, solo que le hablamos a personas que no nos escuchan del todo. Qué paradoja. Tantos años, y todo sigue igual. Intacto este sentimiento que me aprisiona el pecho, que me golpea hasta el alma, que me nubla la vista, que me acelera el corazón, me seca la boca y esconde mis palabras. Tantos años hablándote sin decir nada, mirándote sin poder verte, rozándote sin tocarte. Tantos años y sin embargo te amo igual que siempre. Quizás más. Porque también amo tu perseverancia al estar enamorado de un imposible, tal y como lo estoy yo. Enamorada de ti porque tengo esperanza de que algún día te des la vuelta y me veas de verdad, como en realidad soy y no como quiero que me veas, queriéndote cada instante, en lo bueno y en lo malo. Remendando esas heridas de tu corazón marchito, mientras tú curas las llagas de este corazón que arde sin parar en mi interior. Y entonces por fin podrías escucharme, verme y tocarme de verdad. Descubrirías que soy auténtica, que te amo como a nadie, que te esperaría mil noches más si hiciera falta por quedarme una sola junto a ti. Por verte sonreír, y ser yo la causa de esa risa. Por ser el sol y ya más nunca la eterna noche, por ser la vida y no el sueño, por ser tuya y no quien te anhela. Eso quiero ser. Ser yo misma, pero junto a ti. Porque desde que este sentimiento se ha apoderado de mí, he dejado de ser yo. Ya no río, ni veo, ni vivo. Solo sueño, un sueño constante en el que se va mi fuerza. Y de noche, exhausta por saber que nunca lo conseguiré, me derrumbo en la cama y lloro con fuerza hasta vender mi alma a cambio de algo, una mirada aunque sea. Algo que me haga pensar que al menos sabes que existo. Algo que me dé aliento para continuar este camino, que sé que es doloroso, pero el amor a veces duele. El amor, de hecho, parece que siempre duele.

Y aquí llega este nuevo día, en el que me levanto, desayuno, me ducho y me visto rápidamente para llegar pronto al instituto, me gusta esperar a verte llegar, y por si algún día dejas de llegar tarde, yo entro la primera, no sea que alguien te vea primero, y la mires, y todo lo que yo había soñado contigo, lo tengas, pero con ella. En fin, qué tonterías, aquí llegas, con tus ojos celestes y tu pelo claro, tu cara de niño bueno. Caminas con paso erguido y seguro, también te has llevado mi seguridad, porque delante de ti, nerviosa y titubeante te miro a escondidas, una mirada furtiva en la que te declaro mi amor, por fuera callo, por dentro grito. Y entonces tú te das la vuelta, y me miras.

 Y en ese momento, por primera vez, 
tu mirada se cruza con la mía




martes, 30 de agosto de 2016

Si fueras

Si fueses un secreto, yo sería la llave que te sella;
 si fueras una carta, sería el sobre que te guarda 
 y si fueras un poema, yo, sin duda, sería la rima 
para escucharte siempre sin cansarme nunca.

 Si fueras una canción, sería tu melodía;
 del viento, su sonido; 
del mar, la espuma 
para nadar en ti siempre, sin cansarme nunca

Y si fueras un segundo, yo sería el momento que se agota en él, 
si un espejo, su reflejo, 
si un beso, su sabor
para embriagarme de ti siempre, sin cansarme nunca

Y si fueras un verso, 
ay si fueras verso,
 yo quisiera ser este, 
para hablar de ti siempre, sin olvidarte nunca. 




lunes, 29 de agosto de 2016

Y mientras tanto

A medio camino, 
justo entre las ganas de retroceder y de continuar, 
en ese momento en el que simplemente no sabes 
y no piensas para no hacerte daño. 
Demasiado tarde para regresar, 
demasiado pronto para salir corriendo. 
Sin haber terminado, 
y aún lejos de volver a empezar. 
Ahí, en ese limbo de la vida 
en el que no sabes bien a ciencia cierta si sí o si no.
 Quizás. Porque es verdad, quizás
 el camino siga hacia delante, 
mis pasos sigan rectos y encuentre esa salida al mar que tanto ansío. 
O quizás no llegue nunca, 
me pierda en estos pensamientos que me ocupan
 la mitad de las energías y de mis días. 
Quién sabe. Tal vez. Pero en eso consiste la vida. 
En un momento de destello, y cien días de ilusión. 
En un sueño y muchas metas. 
En un resbalón. 
Miles de lágrimas, de errores, 
y un perdón. 
En mil sentimientos y un solo corazón. 
Qué bonito vivir, o quizá no. 
Entre tonos grises, o a todo color, 
ya no recuerdo cómo era mejor, 
si vivir mucho en poco tiempo
 o si vivir poquito a poco pisando el freno. 
Hace tiempo que no distingo, 
que no acepto, que no acato, 
que doy vueltas, que no avanzo. 
Qué curioso, tan lejos como voy,
 y al final, vaya donde vaya, aquí estoy
en el mismo punto; en ese en el que, 
simplemente, ya no sé si seguir o volver,
si podré avanzar, o me caeré,
si podré volver, o me perderé 

A medio camino, casualmente como al principio. 


miércoles, 20 de julio de 2016

A solas con su soledad

Poco a poco ella se daba cuenta de cómo otros, según ella pensaba, se iban adueñando de sus sueños: irse de casa, viajar lejos, emprender nuevos retos… mientras ella permanecía estática en el mismo lugar de siempre, con esos sueños por cumplir que estaban programados, pero para más tarde. Hacía tiempo se había ido distanciando para que en el momento de decir adiós no doliese tanto, o porque en el fondo sabía que no quería volver, o no podría porque no habría a quién ver. Con tanto tiempo había planeado todo eso que en el momento de decir adiós no quedaba nadie a su alrededor para despedirse. Le gustaba estar sola, pero ahora se sentía sola prácticamente todo el tiempo, tan solo un pequeño peluche le hacía compañía. La soledad había pasado de ser su mejor excusa, a su peor pesadilla. A la larga el haberse ido distanciando de la gente para que doliese menos, acabó doliendo más. Y al final se fue, pero vivía tan lejos, que ni siquiera su familia lograba hacerla entrar en calor cuando su corazón se helaba.
Qué curioso, que ella, que nunca tuvo problemas para relacionarse con la gente, ahora no encontrase a nadie . No supo mantener sus amistades, no pudo mostrarse cómo era, y cuándo pudo hacerlo, no la quisieron o no la entendieron. Porque distante no, pero silenciosa y reservada siempre había sido. Era lo paradójico. Que ella hablaba, siempre y mucho de cualquier cosa, pero podías hablar con ella durante un año y no conocerla en absoluto. Era difícil penetrar en ella, y doloroso cuando llegabas, pero en el fondo tenía algo que te hacía quedarte. Su vitalidad, su fuerza o su sufrimiento. Pero ahora ya ni siquiera sabe cómo hablar, no de ella, de eso nunca supo, sino de todo lo demás. Se ha quedado sin palabras, ella que juega con ellas y las moldea todo el tiempo, que las ha estudiado y las enseña…Todas aquellas horas divagando sobre cualquier asunto quedaban resumidas en simples monosílabos y pequeñas intervenciones que poco podían aportar. Ahora ella es una gran escuchadora, pero nada más. No consigue hacer amigos, ha perdido los de antes, y de nuevo, de vuelta a la soledad. La que tanto quiso y ahora odia.
Qué extraña es la vida que te cambia por completo de repente y sin previo aviso, sin que tú te enteres y los demás lo noten. Ayer eras un pequeño loro parlanchín con un montón de amigos con los que quedar y hoy eres un pequeño texto que nadie se va a leer. Y si le preguntaras cómo ha podido ser, no sabría contestarte. Muchos sueños, nuevos horizontes, mucho miedo y un gran secreto… o simplemente el tiempo, que dicen que pone a cada uno en su lugar. Ella siempre se jactó de ser un alma solitaria, ahora simplemente, ella se siente sola. 


viernes, 15 de julio de 2016

Steve Jobs

Después de un parón de unas cuantas semanas para acostumbrarme de nuevo a la vida de estudiante, vuelvo cargada con un montón de películas. Había dejado varias sin comentar la última semana que publiqué así que vamos con la primera de ellas: Steve Jobs.
Dirigida por Danny Boyle e interpretada por Michael Fassbender, Kate Winslet, Seth Rogen es un biopic sobre el  prestigioso fundador de Apple que da nombre a la película Steve Jobs, centrado en el lanzamiento de tres importantes productos de la marca. A lo largo de la película, podemos observar las difíciles relaciones que gobiernan tanto la vida pública como la vida privada de este genio.
Creo que la película sí que refleja la complejidad de la personalidad de Steve Jobs y las difíciles relaciones que tenía con las personas de su entorno. Las interpretaciones son excelentes, y el guion tampoco es precisamente malo. Aun así, hubo algo que no me convenció, que no me entretuvo del todo, que no la alzan en mi valoración como la película que creía que sería…
La valoro con un 5 porque sin llegar a ser aburrida ni mala, me decepcionó bastante.

I’ve been absent for a while because i was getting used to living as a student again after such a long time! So I’m full of new movies to review. I’m starting with Steve Jobs.
This film was directed by Danny Boyle and the cast was composed by Michael Fassbender (Academy Award nominee for this movie), Kate Winslet (also nominee)... Steve Jobs is a biopic about the famous founder of Apple. The movie is focus on three different moments of his life: three different product launches of the famous brand Apple. All along the movie we can see that he was a very clever guy but his relationships were very complicated because of him, though.
I think the movie does an excellent job in showing his complex personality and his difficult relationship with people around him. The cast give awesome performs as well, and the script is not that bad. Still, I don’t like much; it wasn’t what I expect it was going to be, so I felt a bit disappointed and this feeling I’m certainly sure is affecting my opinion.
So I’d say it is just 5, because even though is not boring or bad, or whatever, I was expecting something better, or at least different.